miércoles, 8 de junio de 2011

CURSO DE DIDÁCTICA UNIVERSITARIA


Como ya es sabido desde hace tiempo se vienen llevándose a cabo en numerosas universidades experiencias interesantes en relación a la tarea universitaria que descansa en cuatro funciones:
 docencia, investigación, difusión y preservación de la cultura. Estas funciones realizadas de forma coordinada llevan a las instituciones de educación superior no solo a conservar, preservar y difundir arte, conocimientos y costumbres, sino a promover el avance de los mismos y convertirse en focos de desarrollo tecnológico, científico, económico, político y social.

Estas funciones del profesor como docente deben ser analizadas desde la concepción del mismo como un especialista de alto nivel dedicado a la enseñanza y miembro de una comunidad académica también comparte con los profesores de otros niveles unas funciones básicas orientadas a que otras personas aprendan
La UNESCO configura como un centro de formación permanente que se distinga por la variedad, diversidad y democratización de sus acciones y por el compromiso ético, político, cultural y deontológico. TESIS: "La universidad se ha de adaptar a los cambios tecnológicos, científicos, a las demandas sociales y a las necesidades del mercado, tanto productivo, de servicios, como laboral".
De todas las universidades no sólo han de salir profesionales de las diversas tecnologías, sino los dirigentes y responsables del futuro, y por ello es imprescindible que la universidad impulse el desarrollo de las humanidades y que forme para que las tecnologías se utilicen al servicio de la humanidad y no a la inversa. Uno de los problemas básicos de la universidad, es saber cuál es la actitud que debe adoptar la institución universitaria frente a los cambios y demandas sociales.
Los profesores deben asumir como parte de su perfil, además de las competencias científico-metodológicas.
Santos Guerra señala que, el profesor ha de ser un conocedor de la disciplina que desarrolla, un especialista en el campo del saber, permanentemente abierto al camino de la investigación y a la actualización del conocimiento. Pero ha de saber, también, qué es lo que sucede en el aula, cómo aprenden los alumnos, cómo se puede organizar para ello el espacio y el tiempo, qué estrategias de intervención pueden ser más oportunas en ese determinado contexto, pues, no es sólo un experto conocedor de una disciplina sino un especialista en el diseño, desarrollo, análisis y evaluación de su propia práctica, pues las actividades de carácter pedagógico son importantes para el desempeño adecuado de las tareas docentes, en investigaciones realizadas en el ámbito educativo
Es por ese motivo que en forma simple se explicarán algunas de las teorías de aprendizaje de los adultos.
El concepto de Teoría Implícitas o Subjetiva ha ido ganando terreno en la investigación sobre pensamientos del profesor, puede servir para explicar mejor el componente personal y psicológico de los procesos de cambio. Cada vez más se asume que el profesor es un constructivista que procesa información, toma decisiones, genera conocimiento práctico, posee creencias, rutinas, etc. Que influyen en su actividad personal.
Una de las clasificaciones a estilos de aprendizaje o también estilos de aprendizajes de las personas adultas. Tiezzi, 1992, considera importante lo siguiente, "reconocer que los profesores son sujetos que aprenden, en lugar de meros implantadores u obstáculos para el cambio, requiere que la investigación sobre el desarrollo profesional continúe investigando las formas en las cuales los profesores aprenden nuevas formas de pensar la enseñanza y el aprendizaje de los contenidos, así como las condiciones que facilitan de los profesores".
Así, Korthagen, 1988 clasificaba a los profesores de su investigación en dos tipos de orientaciones de aprendizaje: en primer lugar, identificaba a profesores con una Orientación interna, que eran sujetos que prefieren aprender por sí mismos, sin directrices externas. El extremo opuesto lo constituían los profesores con una Orientación externa, aquellos que preferían aprender mediante directrices externas: un supervisor, un libro, un asesor.
Existen otras clasificaciones de la forma de aprendizaje del profesor y son dos: por una parte estarían los profesores orientados a la Incertidumbre, que es la orientación de algunas personas hacia situaciones con resultado incierto, así como la tendencia a tomar en consideración los puntos de vista de los otros. En situaciones de aprendizaje, estos sujetos prefieren situaciones cooperativas que le permitan elaborar diferentes puntos de vista e incluso integrarlos. Por otra parte estarían los profesores orientados hacia la Certidumbre, son los profesores que buscan la claridad y la seguridad, intentando seguir la opinión de la mayoría. En las situaciones de aprendizaje prefieren situaciones individuales o competitivas, en las que pueden conservar sus propias ideas.
“Se puede hablar de rol asignado (asumido por tradición) y rol demandado (papel nuevo que le es solicitado a un profesional). El profesor universitario cumple un rol, el que tradicionalmente le ha sido asignado, pero hoy en día la sociedad demanda una nueva serie de nuevos papeles que configurarán el nuevo rol del profesor”.
El profesor deja de ser la única y primordial fuente de información para convertirse en:
           especialista en diagnóstico y prescripción del aprendizaje,
           especialista en recursos de aprendizaje,
           facilitador del aprendizaje en la comunidad,
           especialista en la convergencia interdisciplinar de saberes,
           clasificador de saberes,
           promotor de relaciones humanas,
           consejero profesional y del ocio...
          
Paradigma Curricular En la Universidad Nacional de Itapúa (UNI), se asume como propósito fundamental del proceso educativo, el buscar y difundir el saber, formando recursos humanos de alto nivel académico, mediante el enriquecimiento continuo del conocimiento, la práctica, el análisis, la crítica, la síntesis y propuesta de soluciones a problemas específicos aplicando las experiencias adquiridas, procurando al mismo tiempo la incorporación a la sociedad de la especialización docente.
El curriculum se sustenta en una visión holística del ser humano, en tal sentido, toma elementos del Humanismo, cuando concibe al profesor-estudiante como ser flexible, abierto al aprendizaje, crítico, ético, transformador de su realidad y del constructivismo al permitir a través del proceso formativo, que el participante construya su propio aprendizaje. El desarrollo curricular expresa las actividades de planificación, administración y evaluación del proceso de aprendizaje, en función del perfil que se pretende formar aplicando las tres reglas de oro del aprendizaje:
Aprender a Aprender
Aprender a Emprender
Aprender a Desaprender
Permitiendo de esta manera que el estudiante-docente incorpore en su formación, estos principios paradigmáticos que le permitirán ser un sujeto capaz de Gerenciar su propio aprendizaje, sus logros y sus destinos. Igualmente este desarrollo curricular se sustenta en el siguiente marco referencial:
El docente académico en su rol de facilitador e investigador orienta al estudiante docente permanentemente y sistemáticamente en sus procesos de aprendizaje y de cambio personal a través de cursos presenciales y no presenciales.
En definitiva, la naturaleza del tiempo educativo obedecerá a la imagen genérica de tiempo que experimentan los modelos educativos. Cada perspectiva teórica traduce dicha imagen en un tiempo educativo que le es propio. El tiempo educativo puede hallar su origen en el inexorable recorrido temporal pasado, presente, futuro, sin posibilidad de ir hacia atrás, por lo que no debemos olvidar que la educación se remite continuamente a procesos y no a estados o estructuras temporales más propios de un mundo hilvanado por las secuencias temporales sobre las que se suceden los hechos de la realidad objetiva. Sin embargo, el tiempo educativo habrá de recorrer mentalmente el paso del tiempo—si expresa verdaderamente una temporalidad propositiva, esto es, histórico-biográfica, en la que las metas y expectativas orientan la temporalidad temporalizada de toda acción educativa.
Las teorías tecnológicas de la educación comienzan a desarrollarse a partir de las década de los sesenta para ser aplicadas a un nuevo entorno social que abandonaba su estructura industrial para pasar a reorganizarse tecnológicamente. Las teorías tecnológico-sistémicas de la educación han podido explicar la dinámica educativa en un nuevo contexto social que presenta características más complejas al que presentaban los clásicos contextos socio-industriales. Las Teorías tecnológicas tratan de garantizar la función adaptativa de la educación a su entorno social a partir de tres principios básicos: sincronización temporal, eficacia temporal y eficiencia temporal.
La capacidad de adaptación del sistema educación en un contexto altamente cambiante y mutante es objeto de análisis en los presupuestos tecnológico-sistémicos de la educación.
 Se sitúa a los modelos tecnológicos en las perspectivas temporales orientadas en el “futuro de presente” y no perviven en los esquemas que le antecedieron: “presente de presente”.
La formación de Profesores, y la importancia que se ha concedido a la misma, ha seguido un proceso paralelo a la democratización de la sociedad y por tanto, de la educación. Al margen de los avatares ocurridos en dichos procesos, es de uso frecuente en la literatura pedagógica clasificar los modelos teóricos propuestos para dicha formación en los grupos que se presentan:
           Modelo tradicional, o presagio-producto.
           Modelo proceso-producto
           Modelos crítico ecológico y de Investigación-Acción,
           Modelo del Profesor Reflexivo.
Pirámide de diseño educativo y aplicación de paradigmas en sistema:



El paradigma de la complejidad: Pensar la complejidad es el mayor desafío del pensamiento contemporáneo, ya que necesita una reforma de nuestro modo de pensar. La utilidad del pensamiento complejo: Pensamiento que trata con la incertidumbre y que es capaz de concebir la organización. Es un pensamiento apto para vincular, contextualizar y globalizar, pero al mismo tiempo para reconocer lo singular, lo individual y lo concreto. El pensamiento complejo no se reduce ni a la ciencia ni a la filosofía, pero permite su comunicación sirviendo de puente entre una y otra. El modo complejo de pensar no tiene solamente utilidad en los problemas organizacionales, sociales y políticos. El pensamiento complejo enfrenta la incertidumbre y puede aclarar las estrategias en un mundo incierto. El pensamiento que articula puede aclarar una ética de la articulación y de la solidaridad. El pensamiento complejo tiene igualmente sus prolongaciones existenciales pues postula la comprensión entre los seres humanos.
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Por: Elvia Oliva Zayas De Von Bargen
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